Santiago, 25-08-2009
Te escribo a ti que no me lees.
Todavía te busco algunas noches. La voluntad de encontrarte sólo la conservo en sueños. Y eso que, a veces, creo oír tu voz susurrada. O siento un palpitar, sólo uno, de tu corazón en mi pecho.
No, no te miro en el espejo, lo sabes bien. Temo asomarme a tu desnudez y contemplar otro páramo enmudecido. No lo dudes, sin embargo: pienso en las sombras de tus dedos. Y te odio después.
Sindbad__
Yo te espero cada noche, pero últimamente ya no estás.
ResponderEliminarUn beso.