Santiago, 20-08-2009
No hay fotos. La historia es que, a la salida del congreso, Moctezuma me preguntó “¿te tinca venir a leer poesía?” “Dale” le dije, apenas lo pensé.
Tomamos unas poesías y nos metimos en una especie de zulo presidido por la famosa “el olvido está lleno de memoria” de Benedetti. Éramos siete y traíamos cigarros y cerveza. No tardó en levantarse la poesía.
La cosa es que nos fuimos al Rapa Nui –un antro– porque había una lectura de poesía abierta. Allí bebimos un poco más –yo vino esta vez– y nos erigimos antipoetas decadentistas. Sí, cuando la poesía se vuelve ridículo gorgorito, sólo queda declararse discípulo de Nicanor –o de Darío: ¡cráneos previlegiados!– y acabar tirado, como una sombra, en cualquier callejón.
“Torero, torero” coreaban para que saliera a recitar “el español”. Si Max Estrella levantara la cabeza...
Sindbad__
No hay fotos. La historia es que, a la salida del congreso, Moctezuma me preguntó “¿te tinca venir a leer poesía?” “Dale” le dije, apenas lo pensé.
Tomamos unas poesías y nos metimos en una especie de zulo presidido por la famosa “el olvido está lleno de memoria” de Benedetti. Éramos siete y traíamos cigarros y cerveza. No tardó en levantarse la poesía.
La cosa es que nos fuimos al Rapa Nui –un antro– porque había una lectura de poesía abierta. Allí bebimos un poco más –yo vino esta vez– y nos erigimos antipoetas decadentistas. Sí, cuando la poesía se vuelve ridículo gorgorito, sólo queda declararse discípulo de Nicanor –o de Darío: ¡cráneos previlegiados!– y acabar tirado, como una sombra, en cualquier callejón.
“Torero, torero” coreaban para que saliera a recitar “el español”. Si Max Estrella levantara la cabeza...
Sindbad__
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