viernes, 24 de julio de 2009

Prólogo

Albatera, 23-07-2009
l
La anécdota es la siguiente:

Me he sentado sobre el asfalto quemado de la carretera general. Al medio día, descalzo, sin camiseta. Apenas ha sido un minuto. Han pasado tres coches, un camión y una chica con perro. Sigo vivo.

Y triste. Porque el conductor del primer coche me miró, redujo la velocidad, se apartó y siguió su camino. Porque lo mismo hicieron los conductores del segundo y el tercer coche. Y porque algo parecido hizo el conductor del camión.

Me entristece ya que sólo necesitaba una mano que me ayudara a levantarme. Pero nadie paró, apenas me miraron curiosos. Y continuaron circulando. Seguramente me habré convertido en la penúltima anécdota que contar al llegar a casa: un loco, poco más. Pero no, la anécdota también es otra.

Y al menos, el perro ladró.

De camino a Chile,
Sindbad__

PD. Bienvenidos al blog.

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